«Jamás en la vida pensé que iba a aprender tanta magia en tan poco tiempo. Entrar a la escuela es como volver al colegio: Empezar a escribir los efectos y que te fiscalicen cómo lo estás haciendo es bueno».

Son las 13:14 horas. El día está con un ambiente agradable. Víctor baja las escaleras tranquilamente, mientras que revisa su celular de vez en cuando. Mira la hora de su reloj de muñeca y sale del edificio en donde trabaja. Él está relajado, pues se encuentra en su horario de colación.

Camina hacia un local en donde frecuenta almorzar. La entrada oscura del lugar junto a los rayados que están en las paredes en donde está la escalera demuestran una atmósfera juvenil. Al llegar al segundo piso, dobla hacia la derecha y elige una mesa en donde ingerirá el alimento que le dará la energía para seguir con lo que le queda de jornada laboral.

Víctor Fierro es publicista de profesión, director creativo de una importante empresa de computación. Dice que se siente más montañista que publicista, pues fue seleccionado nacional de montaña durante seis años: escaló el Himalaya. Sin embargo, sucesos negativos en esa área hicieron recapacitar sus prioridades, alejándose del montañismo que tanto amaba, aunque aún tiene buenos recuerdos de tales experiencias.

Desde pequeño que le llama la atención la magia. Le gustaba mirar los diferentes magos que salían en la televisión. Asimismo, realizaba espectáculos a la familia y compañeros de curso. «En ese tiempo me creía todo un artista», comenta.

Una vez sentado, llega el garzón del local. A los minutos le trae un plato de tallarines con salsa Alfredo y una bebida para acompañar la comida. Es en ese momento en que Fierro está listo para comenzar con la entrevista.

¿Cuál fue tu primera fuente de información mágica?

«Fue un libro que tiene por nombre ‘Magia con naipes’ de Santiago de la Riva. Este texto fue muy interesante para mí, ya que de ahí saqué las ideas para los primeros efectos con cartas y nudos, magia simple que le hacía a mi familia y a algunos amigos del colegio. En magia solo empecé con libros y cuando Internet se masificó, ahí se abrieron las puertas para encontrar más material».

Víctor realizando efecto conocido como «Mátrix» en evento de la empresa en donde trabaja.

¿Cómo combinas tu trabajo con la magia?

«Gracias a la pega que tengo puedo abarcar lo que me gusta y con mayor conocimiento. Cuando presento un proyecto yo digo: «Vamos a hacer un tema con algo que tenga que ver un auto, por ejemplo. Así nos conseguimos un experto en autos, vemos los distintos modelos, precios, etc. Pero cuando hago proyectos que tengan que ver con fiestas, inauguraciones o algo parecido yo meto la magia. Hubo una vez que mi empresa trajo a Chile un notebook ultraliviano y lo lanzamos en un lugar en donde habían cientos de personas. Como el concepto era lo de «ultraliviano» yo empecé a jugar con la levitación. En ese caso, yo realicé el efecto que se conoce como «Mátrix». Ahí todos me felicitaron. Así es como yo meto la magia en donde trabajo».

¿Cómo llegaste al Círculo Mágico Artístico?

«Al meter la magia en mi trabajo, empecé a contactarme con magos, a juntarme con ellos y compartir conocimientos mágicos. En ese momento, ellos me recomendaron que ingresara a clases de magia para que pudiera aprender más cosas. Ellos me dijeron que me metiera a algo como ‘Círculos de magos’, y solo recordaba eso. Llegué a la casa y empecé a buscar círculo mágico, entonces me apareció Cimart. Asimismo, unos magos me llamaron de parte de Cimart para que me metiera a las clases. Es ahí en donde me decidí en ir a conocer la escuela».

69249_636967076368014_1534052115_n¿Qué pasó cuando fuiste por primera vez al lugar mágico de Cimart?

«Fue extraño. Cuando llegué al lugar, empecé a buscar el número, mirar las ventanas y analizar la puerta para ver si existía algún timbre. Es en ese momento en donde me encuentro con un tipo chascón y barbón que andaba con una bebida energética. Yo le pregunté: ¿Aquí hacen clases de magia? – Sí, ¿por qué? Me preguntó – Es que andaba buscando una escuela llamada Cimart. – ¿Quién te invitó? -Unos magos me dijeron que acá hacían clase y que viniera a ver qué tal eran. – bueno, si querí pasa po‘, fue lo que me dijo al final. Una vez adentro, el mismo personaje se presentó como el «Director de Cimart», nunca me lo iba a imaginar», (ríe).

¿Cuál fue tu impresión de la escuela el primer día de clases?

«Las otras escuela en donde alcancé a estar empezaban a hacer magia con cartas, pero empezaron a hacer magia con gimmick, algo que compras en una tienda y lo haces. Luego el director de la escuela también hacía magia con cartas, pero también eran cosas que se podían comprar en tiendas. No obstante, lo que me llamó la atención de Cimart fue que se enseña magia sin los famosos gimmicks, es decir, magia que necesita práctica, práctica y más práctica para que te salga bien. Además, la historia de la magia que enseñan en Cimart fue otra de las cosas que me gustaron, porque siempre me ha interesado saber de dónde viene tal cosa, quién la creó, etc. Me gustó el ambiente dentro de la escuela a pesar de los prejuicios que existen de esta.

Otra cosa es que antes compraba efectos por Internet, pero es muy distinto que te enseñe una persona, que te guíe, que te diga qué haces bien, qué haces mal, que te diga si tienes diálogo o no a ver a un tipo en un video que no te critica en nada lo que estás realizando. El método que ocupa Cimart es muy enriquecedor en tu desarrollo mágico. Lo que realmente agradezco de Cimart es que me ayudó a abrir la mente y a darme cuenta de que no sabía mucho de magia. Dentro de la escuela el concepto de «magia» se expande muchísimo».

Actualmente te desempeñas como el publicista oficial de la escuela, ¿por qué?

Es por agradecimiento. Si ves que la escuela es buena, el grupo humano igual, entonces vale la pena ayudarla. Si ves un truco por Youtube y después llegas a la escuela te das cuenta de que no sabes nada, entonces cómo les digo yo a la gente que si se mete a la escuela descubrirán un mundo nuevo: Apoyando un poco con los conocimientos que me ha entregado la publicidad. Por eso lo hago. No me gusta que existan grupos que tengan demasiado márketing y que les digan a la gente que son «los mejores magos de Chile» y que la gente crea eso por el simple hecho que tienen mayor publicidad.  Se tiene que saber el nivel de magia que hay en el país. Un mago que se meta a Cimart, sabrá que la magia es mucho más de lo que él cree».

Cuando escuchas el nombre Ruthguiller Dumont, ¿qué es lo primero que se te viene a la mente y qué piensas de tal persona?

«¡Pésimo! (Ríe). Dumont es una persona que vive de magia y por la magia. Me gustaría vivir como él. Sinceramente no le creo cuando nos dice que «somos solo un número para él», por la pasión que entrega en cada clase. Creo que la mayor piedra que tiene Cimart es el estigma que tienen las personas sobre Cimart, hablando mal de la escuela sin conocerla».