El joven ilusionista nos comparte su punto de vista que tiene sobre la sociedad y la magia. «Hay que concientizar a la gente. Hay que decirle a la gente que el objeto de al lado es otra persona», enfatiza.

1545225_10202902342740918_960399965_nRodolfo Chaparro tiene 19 años y acostumbra salir casi todos los domingos desde su casa hacia el Cajón del Maipo, pues esos dos lugares están distanciados a solo 30 minutos en bicicleta. Le gusta desconectarse de la gente de vez en cuando para buscar su «cable a tierra», aunque a veces solo le basta caminar tranquilamente para encontrarlo.  Cuenta que siempre que va hacia el Cajón del Maipo anda trayendo en su bolsillo su carné de identidad «es en caso de algún accidente fatal», dice.

Se autodenomina como un joven que le gusta seguir sus ideales y que eso le ha ocasionado conflictos con personas que le llevan la contraria, porque no le gusta que le cambien su forma de pensar. Siente que siempre es ineludible ayudar a los demás y piensa que no es necesario quedarse con lo que uno tiene. Junto con lo anterior, cree en los cambios a través de la acción. Estudia pedagogía en historia. «Si no creyera en los cambios, hubiera estudiado derecho que era lo que quería», explica.

Cuenta que su nombre artístico es gracias a unos niños que una vez le dijeron así. Tiempo después unas personas en Caimanes le preguntaron su nombre de mago, ante lo cual allí les dijo que «no tenía ninguno y recordé que unos niños me dijeron una vez Magginni. Entonces me dijeron: ‘te vamos a presentar como Magginni’. Con ese nombre me conocieron las personas de Caimanes y lo hacen las personas que me ven haciendo magia», señala.

Cuando iba en kínder, un mago se presentó con una rutina de aros chinos e hizo aparecer palomas. Esto lo marcó para siempre: Magginni hace magia desde mediados de 2011. El mes pasado tuvo cuatro shows «aún no me llaman mucho, pues todavía no estoy muy difundido», suspira.

Asegura que en vacaciones se pone la meta de practicar tres horas diarias. Sin embargo, cuando está en período de clases en la universidad su tiempo de práctica puede ser de una hora, 45 minutos o, incluso, 15 minutos.

¿Qué es la magia para ti?

Es muchas cosas. La magia es lo que te permite hacer posible lo imposible. No me acuerdo muy bien de dónde saqué esa frase. Algo muy parecido dice Jorge Blass, pero en sí esa frase no sé de dónde la saqué, porque no es mía. Estoy seguro de aquello. No obstante, también es la capacidad de volver a ser niño, de sentir que todavía hay cosas que aún nos pueden sorprender. Eso es lo más increíble.

Vestido con una chaqueta gris, Magginni se encuentra en el patio central del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Camina frente de la exposición «afiches de solidaridad internacional», explicando que «cuando iba en el colegio lo que nunca se vio fue a Chaparro sin vestón». Una vez terminado el recorrido se sienta en un peldaño de una de las escaleras del recinto, al lado de la sombra.

¿Crees que puedes conectar la magia con lo que estudias? Si es así, ¿cómo?

Obviamente que sí. El cómo aún lo estoy buscando. Antes el rector siempre me decía: ‘Rodolfo, tú tienes que buscar una forma de conectar lo que es la magia y lo que estás estudiando’. Se puede conectar y de muchas formas. Conectarlo directamente con la disciplina creo que es complejo. Nada es imposible, se puede. Igual me complica. Con la pedagogía sí se puede, pero con la disciplina me complica. Los cubiletes se pueden conectar con la historia.

¿Algún referente en la magia?

Sabía que me ibas a hacer esa pregunta. Antes de llegar a Cimart, partí con los típicos personajes que aún están: Juan Tamariz, que me agrada algo de su forma de ser; Jorge Blass, es uno de los que más me llama la atención; Dai Vernon, me fascina. Aunque el que más me llama la atención es Alexander Herrmann: con el traje de frac, el sueño del mendigo, la bala atrapada, me llama la atención. Lo conozco poco y no sé dónde encontrar información sobre su persona. Pero lo poco y nada que sé me llama la atención. Que haga magia con conejo y que allí haya nacido la idea de hacer magia con conejos, que haga el sueño del mendigo, que es una de las rutinas que más me gustan; que haya sido uno de los personajes que iniciaron el tema de la magia callejera, me llama la atención.

¿Qué sientes que es lo que a una persona lo hace artista?

Yo creo que eso va por el tema de la experiencia, el esfuerzo y el sentir que pone cada uno. Todavía no me considero un artista. Hasta el momento solo siento que soy una persona que hace trucos. Siento que cuando te llamas artista es cuando ya lograste la perfección prácticamente, aunque no sé si la perfección existe. Cuando haces algo, debes sentir lo que estás haciendo. Un pintor es capaz de demostrarlo a través de las pinturas. Un poeta puede expresar su queja social o su amor dentro de sus versos. Acá tiene que ver el mover los sentimientos, de expresarse ante los demás.

10171902_10203743783581558_434595741_nMagginni participa hace aproximadamente dos años en «Magia por una sonrisa» (MxS), el cual es un ‘proyecto social para llevar alegría y magia a los niños hospitalizados de Santiago de Chile’, según detalla la fan page de MxS.

Colabora con dicho proyecto, porque siente que es necesario hacer cambios en la sociedad los 365 días del año. Según Magginni, esta iniciativa va más allá de visitar hospitales y hacer magia en ellos: entablar una conversación con personas que no conoce es una de las cosas que lo mueven a participar.

Explica que lo que hacen ellos es sacar de la rutina tanto a padres como a los niños que se encuentran hospitalizados. «El ambiente es muy grato, dan muchas ganas de estar ahí.  Es muy agradable el ambiente grupal y el del hospital. Los padres son muy participativos, hay muchas veces que dan ganas de abrazarlos», comenta.

¿Cómo ves que está el arte en Chile?

El problema en Chile es que al artista no se le valora. Tienes que surgir con tus propios medios. Y si eres artista, músico, pintor, cantante, etc., te dicen ‘pucha, pobrecito. No sabe por dónde va’. Acá qué importa el sentimiento, lo que se necesita es crecer. Lo más importante es el crecimiento económico. Por eso creo que el arte está tan desvalorado en Chile.

¿Crees en la magia?

Según yo sí creo, porque la magia para mí es desconectarse de la rutina, te permite volver a ser niño. Sí, creo en la magia.

1977373_669784176419637_965159946_n¿Cómo conociste Cimart?

Gracias a Famz Zahori. Una amiga siempre me había mencionado que su papá era mago. Hasta que un día nos llevó a su casa y estaba su papá ahí. Zahori me hizo un pequeño juego matemático con cartas y yo le comenté que quería entrar a una escuela, porque ya estaba en MxS, me sabía cinco juegos con cartas y creía que necesitaba saber más. Hasta  ese momento no conocía Cimart. Solo sabía de otras escuelas, pero siempre me complicó el tema del dinero. No tenía tanta plata para pagar esas escuelas. Zahori justo había pasado por dos escuelas, entre ellas Cimart. Me dijo que me recomendaba partir por Cimart, porque me permitía la base de toda la magia y después si yo quería podía buscar otras opciones. De esa forma conocí Cimart, un 12 de diciembre de 2012.

¿Qué te pareció el método de enseñanza de Cimart?

Me gusta, me gusta que me hagan sufrir. Una vez el profesor me dijo que la maquinita de Cimart me iba a pillar. Yo pensé que no lo iba a hacer tan fácil. Dije ‘cómo va a ser tan difícil esta cuestión’. Y sí, me pilló enseguida. Pasó tres juegos y ya me atrapó. Tenía que practicar todos los días, ya que no me salía uno de los juegos. Entonces el método me gusta. Yo creo que puede entrar cualquier persona a Cimart, siempre y cuando tenga un autoestima alta, porque los ‘pésimos’ del profesor al principio te llegan fuerte. Esos ‘pésimos’ son los que me dicen que puedo dar más y puedo mejorar. Aparte de que el profe es objetivo: nunca te dirá que está todo bien, sino que te puede decir ‘bien’ y nada más. es como un ‘bien’ mediocre y eso es lo que me gusta. Uno siempre va a estar luchando para llegar a la perfección, lo que posiblemente nunca lo logre.

¿Qué es para ti Ruthguiller Dumont?

Hay dos Ruthguiller Dumont y eso es lo que me gusta del profe: Un buen negociante y otro buen mago. Obviamente Ruthguiller Dumont es un personaje dentro de Israel. Ahh… pero Israel es el comerciante, ¿o Ruthguiller? Es interesante. Si hablamos de Israel en sí, me gusta esa diferencia que hace de lo que es la amistad y de lo que es el negocio. Me gusta esa diferenciación entre lo que es negocio y lo que es persona. Pero Ruthguiller Dumont, el personaje en sí, es capo. Es como la fuente del conocimiento. Es como el libro que andas buscando por todas partes y ahí está. Sabe mucho el profe, demasiado. Me gusta también cuando se enfoca en lo que es manipulación, porque siento que eso es el origen de la magia. Sabe caleta el profe, lo admiro por eso.

¿Recomendarías Cimart?

Para los que quieren aprender magia sí obviamente. Creo que lo que dijo Zahorí de que Cimart es la base de la magia es verdad y tenía toda la razón. Luego te das cuenta de que la base nunca termina en verdad. Uno nunca termina de aprender. Pero es 100 % recomendable, porque el profe te da las técnicas, todas las herramientas necesarias para desenvolverte en la magia: en lo que es la manipulación, lo que es cartas, cuerdas, monedas. Luego tú tienes que tener la imaginación, la creatividad y tu esfuerzo para ver lo que haces con lo que aprendes. Recomendable siempre y cuando el autoestima sea alta, ya que si no lo es… el ‘pésimo’ podría llegar fuerte.