El ingeniero civil informático nos otorga una entrevista con temas que van desde el uso del «humor en la magia« hasta la importancia de la «presentación en la magia».

Era un día de trabajo. Rodrigo tenía que acudir a una reunión al centro de Santiago. Se subió al Metro para poder llegar a destino. Cuando empezó a subir las escaleras observó a un mago vendiendo trucos de magia en la calle. Rojas ve cómo de una baraja con cartas diferentes derrepente todas se convierten, mágicamente, en puros «ases de tréboles».

Intrigado y con cierta sensación de entretenimiento le pregunta al mago el precio del juego que acaba de ver. ‘Son dos mil pesos’, responde el vendedor. Muy rápido saca dinero de su billetera, realiza la transacción y camina hacia la reunión.

Curioso e inquieto lo único que esperaba era que la hora avanzara rápido. No prestó atención a lo que se hablaba en la reunión, pues quería llegar a casa, abrir el paquete de cartas que venía sellado y leer las instrucciones para poder saber cómo el mago pudo hacer tal maravilla.

Eso ocurrió hace dos años. Fue la primera vez que la magia lo cautivaba por completo. Si bien cuando pequeño había visto magos, fue al salir del Metro cuando este arte pudo entrar a su corazón.

Hoy tiene 23 barajas de colección, un bastón de aparición, cubiletes, pelotas de manipulación, entre muchas otras herramientas mágicas en su «rincón mágico». Su nombre artístico es Alexander Cid. Practica cuando tiene tiempo. En su oficina siempre tiene una baraja de cartas encima de su escritorio y algunas monedas. “Para la gente que trabaja conmigo ya es natural que me vean con cartas o monedas”, comenta.

¿Qué representa la técnica en la magia para ti?

Representa absolutamente todo. Si no tienes técnica por mucho que intentes hacer algo no se va a ver bien, no se verá limpio. Para mí la magia debe ser súper limpia. Derrepente meterle mucha floritura (Cardistry) a un truco creo que lo ensucia un poco.

¿Tienes algún juego favorito? ¿Cuál y por qué?

La carta sándwich es mi juego favorito. Ese es el primer juego que yo hago cuando me piden magia, porque es simple y lo puedes hacer de muchas formas. Puedes hacer cinco o seis sándwich seguidos y son distintos trucos. Mismo principio, pero distinto truco. No obstante, si me preguntas qué juego con técnica en cartas es mi favorito yo te diría que el «Triunfo» de Dai Vernon.

 ¿En monedas?

Yo diría que «monedas al vaso». Es un juego difícil. Yo, por lo general, con monedas no soy muy hábil, pero este juego me gusta mucho, porque el hecho de que suenen las monedas al caer al vaso es un factor psicológico potente. En cuerdas me gusta el efecto «una cuerda, tres cuerdas», ya que el diálogo que le tengo me gusta.

El humor en la magia

¿Qué sientes cuando un mago le aconseja a otro sobre su show que ‘mientras se rían está bien’?

Es complicado el tema del «humor en la magia», no es algo simple. Para mí la magia no tiene por qué ser grave, pues sería una tortura para la pobre gente estar tensa todo el rato, al final no disfrutan. Ahora la magia y el humor… este último tiene que ser un recurso de tu rutina, pero tiene que ser un humor bien simple, bien ocupado: no te vas a poner a contar un chiste para salir de contexto con lo que estás realizando, pues tú quieres hacer magia, no contar chistes.

¿El chiste destruye la magia?

Depende. Es muy sutil la diferencia. Es una línea muy delgada entre contar chistes y mantener una rutina humorística dentro de la magia. Yo creo que la magia sí puede tener humor. Hay magos clásicos, manipuladores que hacen rutinas humorísticas, pero se entiende que están haciendo magia. Y que la situación que ocurre dentro de su rutina es graciosa, porque o es repetitiva o es algo que puede parecer absurdo: aparece una carta donde no tendría que haber aparecido o desaparece una pelota y todos saben para dónde «desapareció». Pero el tema de contar chistes o empezar a molestar al público destruye la magia, porque no deja que la gente vea al mago como un artista, sino como compadre que está haciendo puras payasadas en el escenario.

Puede haber humor en la magia siempre y cuando no sobrepase a la magia…

Exacto. La magia es lo importante. La magia tiene que ser el acto principal y el humor solo un recurso dentro de la rutina. Y no que sea al revés como pasa ahora.

La presentación en la magia

1450778_605506486180740_396874285_n¿Qué es la presentación en la magia para ti?

Es la piedra angular del show. Si bien la técnica es muy importante, con una buena presentación incluso podrías cubrir alguna falencia técnica. La presentación te hace envolver a la gente en tu atmósfera. No es lo mismo decir ‘y bueno acá aparece la carta’ que envolver a las personas en una historia, un hilo en que ellos comiencen a ser parte del espectáculo.

¿Los buenos magos se diferencian, entre otras cosas, por la presentación?

Sí, porque tú puedes hacer el mismo efecto, con diferentes presentaciones y, básicamente, es la presentación lo que le da el sello al juego. Tú puedes hacer un juego tal y como lo hace otro mago o puedes crearle una presentación y darle tu sello, sin variar la técnica, ya que estarías cambiando el efecto. Pero como tú logras crear la atmósfera para que la gente se envuelva en ese mundo mágico, donde es normal que las cartas viajen, las monedas desaparezcan, que las pelotas cambien de color, que las sedas se conviertan en cuerdas, etc., entonces, tanto el diálogo como la presentación va a darle el sello de un mago en particular.

Supongamos que sí existe la magia cómica en Chile. El sello del mago cómico chileno sería hablar burradas dentro del espectáculo. Si lo comparamos con Tommy Wonder e hicieran el mismo efecto, la gran diferencia que tendrían ellos dos es que el chileno estaría haciendo alusión quizás a alguna apariencia física de una persona o molestando al espectador ‘oye, pelao, ven para acá para que mezcles las cartas’, por ejemplo, mientras que Tommy Wonder estaría hablando de cosas imposibles. Este último está creando un mundo mágico, mientras que el primero solo estaría presentando un efecto de magia. Claro que al público igual lo sorprende, querámoslo  o no.

Aparte de Tommy Wonder, ¿qué otro mago sientes que tiene buena presentación?

Fred Kaps. En escena, la gesticulación de la cara da potencia. Por ejemplo, la sal con el bastón. Tú lo miras y piensas que si lo hiciera súper serio, como diciendo ‘soy bacán‘ sería distinto. Cuando él empieza a botar la sal la banda para y sigue botando sal. Él como que no entiende lo que pasa. Eso es magia cómica, porque la gente se reía, es algo absurdo, pero no está molestando a nadie.

¿El mago se debería especializar en alguna rama de la magia?

Yo creo que más que «especialización» es una especie de afinidad. Lo que pasa es que muchas veces a uno como mago le puede gustar o se le puede hacer más fácil realizar determinados efectos, por ende lo va a hacer más. Ahora si me dices que si es que hay que especializarse en algo… yo creo que sí podría ser, pero tú igual tienes que saber de todo: no porque yo quiera ser «cartomago» no voy a hacer otras cosas.

Quizá yo voy a hacer más magia con cartas, porque es algo que me acomoda, que me gusta. O puede ser que haré magia con monedas, porque me gusta, apasiona, etc., pero tengo que hacer de todo. Tengo que por lo menos conocer, ya que si yo pretendo ser mago tengo que sí o si hacer de todo. Si tú me preguntas por la «especialización» porque es necesaria yo te diría que no. El mago debería estar a todo evento. La especialización como algo personal sí, pero para tu público no, pues tú para ellos eres mago. Lo primero que te van a preguntar es: ¿Y con qué más, aparte de las cartas, haces magia?

 ¿Es necesario conocer la «historia de la magia»?

Creo que para todo tipo de cosas cuando conoces la base de lo que estás haciendo te permite ser mejor en lo que haces. Por ejemplo, un mago que no sabe aunque sea un poco de la historia de la magia difícil se le va a ser conversar, poder explicar o poder hacer diálogos para sus efectos. Conocer la historia te puede ayudar a ser un poco más místico en tus efectos. Te sirve un poco para validar lo que haces.

¿Qué has aprendido de la magia en Cimart?

Bueno, he aprendido todo, porque prácticamente me inicié en la magia en la escuela. He sido uno de los pocos que he llegado sabiendo nada sobre magia, ni siquiera conocía magos chilenos. Yo llegué como un papel en blanco y el profe aprovechó eso. Por eso de alguna forma yo creo lo que habla el profesor, porque me hace sentido y, además, porque conozco cómo se enseña magia en otros lugares: Internet y foros, en donde la gente discute puras tonteras y no hacen magia. En la escuela se hace magia, se practica y eso hace que para mí sea una experiencia única.

¿Qué te parece la metodología de aprendizaje en Cimart?

Me gusta el hecho de que sea consistente entre teoría, práctica y escena. Si sale mal te ganas los «pésimos», pero no es para tirarte para abajo, sino que es para que mejores, porque la idea es «aprender haciendo» y no aprender leyendo. Asimismo, el compañerismo que se genera, la interdependencia que nace ayuda mucho a que me guste ese tipo de enseñanza.

¿Quién es Ruthguiller Dumont (RD) para ti?

Es un mago, un excelente mago. No sé si es un buen profesor, porque el método de enseñanza es un poco duro, es al choque ‘aprende, aprende, aprende’. Aunque a mí me acomoda bastante ese método de enseñanza, porque te marca la pauta, te raya la cancha bien fuerte. Como que la doctrina de Cimart es de una línea y es así: Da lo mismo de donde vengas, qué hayas hecho, porque en la escuela eres igual al que está a tu lado, sepas más o sepas menos. RD es un maestro no solo en la magia como arte, sino como algo real.

¿Es recomendable Cimart para las personas que están comenzando en el camino de la magia? ¿Por qué?

Absolutamente. Se van a dar cuenta si les gusta o no la magia, porque llegará a un lugar en donde se dará cuenta de que la magia no es como él lo creía. No es como todos muertos de la risa en la sala y que la cosa es fácil, no. Aquí hay horas de práctica… si no lo haces no te sale, y si no te sale no lo haces. En cambio, en tu casa, o con amigos, la cosa es distinta. Y para el que sabe de magia y quiere conocer más este arte también es recomendable, porque el ambiente es grato: se propicia la práctica y el trabajo en equipo.

 ¿Cuál libro de magia recomendarías?

«El libro de las maravillas» de Tommy Wonder.

Alexander Cid en acción: